La Ermita del Cristo del Camino es uno de los templos más singulares del concejo de Llanes, tanto por su ubicación como por la devoción popular que ha despertado durante siglos. Situada a las afueras de la villa, en el cruce de caminos que conectan Llanes con Oviedo y con Santander, ha sido tradicionalmente un lugar de paso y de culto para viajeros, comerciantes y peregrinos del Camino de Santiago del Norte.
De construcción sencilla, con muros de piedra y una espadaña que corona su fachada, la ermita destaca por su aire humilde y acogedor, reflejo de la religiosidad popular asturiana. Su entorno abierto, en plena campiña llanisca, invita a la contemplación y al descanso.
🗺 Cómo llegar
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La Ermita del Cristo del Camino se encuentra a las afueras de la villa de Llanes, a apenas dos kilómetros y medio del centro urbano. Para llegar en coche desde el centro de Llanes, hay que tomar la antigua carretera nacional N-634 en dirección a Posada de Llanes. Tras dejar atrás el casco urbano, a unos pocos minutos aparece un desvío señalizado hacia la zona de La Portilla, donde se ubica la ermita. El edificio se distingue fácilmente porque se alza en un alto sobre la campiña, junto a un pequeño aparcamiento desde el que se accede a pie en unos instantes.
Otra opción es llegar caminando desde Llanes, lo que supone un agradable paseo de unos veinticinco minutos. El itinerario discurre por la salida oeste de la villa, siguiendo la N-634 hasta alcanzar el cruce de La Portilla, donde un corto desvío conduce directamente hasta la capilla. Los peregrinos del Camino de Santiago del Norte también pasan por este enclave, ya que la ruta oficial atraviesa la zona en dirección a Posada y Ribadesella, convirtiendo la ermita en un punto de descanso y devoción dentro de la senda jacobea.
📖 Historia
La Ermita del Cristo del Camino fue fundada en el año 1503 por Pedro Sánchez de Llanes, presbítero arcipreste de la parroquia de Santa María del Concejo. Su ubicación, en la salida natural de Llanes hacia Oviedo y Santander, no fue casual: el templo se erigió como punto de acogida y amparo espiritual para viajeros, comerciantes y peregrinos que recorrían la ruta costera del Camino de Santiago del Norte.
A lo largo de los siglos, la ermita se convirtió en un referente de devoción popular, especialmente ligada al Cristo Crucificado que preside su interior. Para los llaniscos, la Ermita del Cristo del Camino era un símbolo de protección en los viajes y también un lugar de despedida y esperanza: aquí se encomendaban marineros antes de embarcarse y peregrinos que partían hacia Santiago.
Documentos de los siglos XVI y XVII muestran que la capilla fue dotada con bienes para garantizar misas, procesiones y la conservación del edificio, además de un Vía Crucis que partía de la parroquia de Santa María hasta la ermita. En torno al santuario también existía la casa del ermitaño, encargado de custodiar el lugar.
El enclave se vio reforzado en su sacralidad por la presencia de un tejo centenario, árbol cargado de simbolismo en la cultura asturiana, considerado desde tiempos prerromanos como vínculo entre la vida, la muerte y la eternidad. Este elemento natural confiere al lugar un carácter ancestral que trasciende lo religioso y lo convierte en un espacio espiritual de referencia.
🌟 La leyenda
La tradición popular cuenta que la Ermita del Cristo del Camino tiene su origen en un suceso milagroso. Se dice que en este mismo lugar, un grupo de caminantes fue asaltado por salteadores de caminos. Ante el peligro, los viajeros invocaron al Cristo, y de repente una luz cegadora surgió en medio del paso, derribando a los asaltantes y provocando su arrepentimiento inmediato. A raíz de este hecho, los peregrinos habrían levantado la primera capilla en honor al Cristo del Camino, como símbolo de gratitud y de fe en la protección divina.
Aunque no existe confirmación histórica de este relato, la leyenda ha acompañado siempre al templo y forma parte inseparable de su identidad, reforzando la idea de la ermita como guardián espiritual de los caminantes y marineros de Llanes.
👀 Qué ver y qué hacer
- ✝️ Admirar la sencilla arquitectura popular de la ermita y su entorno rural.
- 🙏 Contemplar la imagen del Cristo Crucificado, centro de la devoción local.
- 📸 Disfrutar del paisaje abierto de los prados y caminos que rodean la capilla.
- 🚶♂️ Integrar la visita en una ruta cultural por el Camino de Santiago del Norte.
ℹ️ Servicios y recomendaciones
- Acceso libre durante todo el año.
- Fácil de visitar a pie, en bici o en coche desde el centro de Llanes.
- Lugar tranquilo y simbólico, ideal para quienes buscan rincones con tradición espiritual.
- Respetar el carácter religioso del lugar durante la visita.
















