Si se le pregunta a un llanisco por su fiesta del alma, la respuesta será inmediata y te la describirá así: “es mucho más que un sentimiento”. Devoción, tradición, folclore y, sobre todo, mucho corazón. El visitante lo tiene más complicado para elegir, pues las posibilidades son infinitas.
Con la llegada de la época estival, la villa se prepara para vestirse de gala y celebrar sus tres grandes acontecimientos del año: los festejos de los tres Bandos de Llanes. Divididas cronológicamente entre Santa María Magdalena en julio, San Roque en agosto y la Virgen de la Guía en septiembre, estas celebraciones forman parte de las fiestas de verano en Llanes más esperadas y están declaradas de Interés Turístico Nacional.
¿Qué son los Bandos de Llanes?
Los Bandos son cofradías que custodian sus respectivas capillas históricas. Lejos de ser meras organizaciones lúdicas, estas agrupaciones vecinales albergan un arraigado sentimiento de pertenencia y orgullo por las raíces locales. Su origen se remonta al siglo XIX y, aunque nacieron de antiguas disputas políticas, evolucionaron hacia una fascinante rivalidad festiva, cultural y territorial: un “pique” histórico y sano basado en un constante afán de superación.
Gracias a esta labor vecinal, hoy se conservan cánticos ancestrales, danzas tradicionales y la riqueza de sus trajes regionales, donde las mujeres visten el atuendo de llanisca o aldeana, y los hombres el de porruano. Aunque cada bando posee su propia identidad, todos comparten una estructura festiva que va mucho más allá de los actos litúrgicos: misas, procesiones, competiciones deportivas, propuestas gastronómicas, certámenes culturales y las míticas verbenas que alargan la magia del verano llanisco hasta el amanecer.
1. La Magdalena Llanes: hogueras y claveladas
Como manda la tradición, los madalenudos son los encargados de abrir la veda en el mes de julio. Celebrada cuando la villa aún no ha alcanzado la masificación de la temporada alta, la Magdalena Llanes es considerada una de las fiestas más tradicionales y puras del calendario. Su color emblemático es el rojo y su flor distintiva es el clavel, que inunda las solapas de los devotos.
Uno de sus momentos más importantes es la Hoguera de la Magdalena, el 21 de julio. En la víspera, los mozos y niños del Bando protagonizan un vistoso desfile trasladando a hombros colosales troncos de eucalipto. Danzando en zig-zag por las calles del centro histórico, transportan la madera hasta la plaza de la Magdalena, donde se prende fuego al son de los cantares y las panderetas de las mujeres.
El Día Grande de la Magdalena Llanes, el 22 de julio, la mañana despierta entre salvas de cohetes y el ritmo del pasodoble. Se realiza el traslado solemne de la Santa desde su capilla hasta la Basílica para oficiar la misa y, tras el culto, la procesión recorre el centro de la villa para devolver la imagen a su templo. Después se suceden el ofrecimiento de los ramos, un festival folclórico con una monumental Danza Prima y una concurrida romería en el muelle.
También destaca la emotiva Clavelada en la última jornada del mes, un pasacalles nocturno acompañado de una multitudinaria espicha donde se reparten miles de claveles rojos para despedir a la Santa. Durante los fines de semana de julio, las plazas de la villa acogen además el célebre Mercáu Tradicional de La Magdalena.

2. Fiesta de San Roque Llanes: la fiesta del peregrino
En agosto, Llanes se sumerge en su festividad más multitudinaria, alegre y bulliciosa. Conocida popularmente como la fiesta del peregrino, la Fiesta de San Roque Llanes está históricamente ligada al veraneante y al dinamismo del verano asturiano. Su color es el verde y su flor totémica, la dalia.
El Día Grande, el 16 de agosto, comienza con pasacalles musicales matutinos y función religiosa. Después, la procesión avanza con solemnidad hacia la plaza de Parres Sobrino, donde se celebra la colorida ofrenda de los ramos y se ejecuta la clásica Danza de San Roque. El posterior festival folclórico es una delicia para los amantes de la tradición, con bailes regionales como el Fandango de Pendueles, la Jota del Cuera, el Xiringüelu de Naves o el emblemático Pericote de Llanes.
Al caer la noche, la playa de El Sablón se convierte en un anfiteatro natural para presenciar una monumental descarga de fuegos artificiales y acuáticos. El momento más emocionante llega cuando las bandas de gaitas interpretan al unísono el Himno de Asturias antes de dar paso a una gran verbena.
Entre sus citas clave también figuran la tradicional romería en La Vega de la Portilla, la peregrinación jacobea popular desde la capilla de la villa hasta la ermita de San Roque de Queduru, en Nueva, y el prestigioso concurso de escanciadores de sidra.

3. Fiesta de La Guía Llanes: mantillas y Danza de los Arcos
Septiembre marca el epílogo del verano y trae consigo la fiesta más íntima y añorada por los propios llaniscos, quienes buscan recuperar el pulso calmado de la villa tras el bullicio de agosto. Con una profunda tradición marinera, la Fiesta de la Guía Llanes tiñe de azul celeste y perfuma la atmósfera con el aroma inconfundible del nardo blanco.
El Día Grande, el 8 de septiembre, coincide con el Día de Asturias. La jornada arranca con un gran desfile folclórico de gaitas y bandas de música antes de la misa en la Basílica. La procesión de retorno de la Virgen a su ermita es un despliegue de color sin igual, secundada por centenares de mujeres vestidas de aldeanas, hombres de porruanos y niños que deleitan al público con la tradicional Danza de los Arcos.
Al llegar al puente, la comitiva se detiene, la Virgen mira hacia el mar y se sueltan palomas al aire. El recorrido culmina en lo alto de la colina de la ermita con un multitudinario baile. Entre las celebraciones complementarias destaca el Día del Bollu, que inaugura los festejos con un colorido desfile de carrozas donde los participantes reparten sidra entre los asistentes, además del divertido Carnaval de Verano.
Consejos prácticos para el visitante
Conviene tener presentes las fechas clave: 22 de julio, 16 de agosto y 8 de septiembre. Son las jornadas en las que la villa alcanza mayor afluencia, por lo que, para presenciar las danzas tradicionales y las procesiones desde un buen sitio, recomendamos llegar con tiempo a puntos como la Basílica de Santa María del Conceyu, la plaza de Parres Sobrino, el muelle, la playa de El Sablón, la plazoleta de La Magdalena, el puente sobre el río Carrocéu o la ermita de La Guía.
En cuanto a movilidad, es recomendable estacionar en los aparcamientos disuasorios de la periferia o junto a la playa de Toró y acceder paseando por el muelle. El centro y sus accesos suelen cortarse debido al paso de procesiones y desfiles.
Para apreciar la verdadera devoción de los Bandos de Llanes, también merece la pena visitar sus respectivas capillas históricas durante los días intermedios y a primera hora de la tarde. La capilla de la Magdalena se encuentra en la plaza de la Magdalena, en pleno casco antiguo; la de San Roque, en la calle Nemesio Sobrino; y la ermita de La Guía, en lo alto del cerro que vigila la villa.
Un verano con identidad llanisca
Ya sea dejándose llevar por el calor de la hoguera en julio, rindiéndose al bullicio folclórico de agosto o conmoviéndose ante el silencio de las mantillas de septiembre, los Bandos de Llanes configuran un verano único en el norte.
La Magdalena, San Roque y La Guía son mucho más que fiestas de verano en Llanes: son devoción, rivalidad sana, memoria familiar y orgullo local. Una experiencia imprescindible que cada año deja con ganas de repetir al siguiente.









