La Ruta El Camín Encantáu es uno de los itinerarios más originales y atractivos del concejo de Llanes. Se trata de una ruta circular de 9 kilómetros, perfectamente señalizada, que combina senderismo, arte y mitología asturiana en un mismo recorrido. El itinerario se adentra en el Valle de Ardisana, un entorno rural de gran belleza con vistas a la Sierra del Cuera, atravesando bosques autóctonos, praderas y pequeños pueblos llenos de encanto.
Es una excursión ideal para familias con niños, amantes de la naturaleza y curiosos de las leyendas asturianas, ya que a lo largo del camino aparecen esculturas de madera que representan a los seres mitológicos más conocidos de Asturias.
🗺 Cómo llegar
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El punto de partida de la Ruta El Camín Encantáu se encuentra en el pueblo de La Venta, en pleno Valle de Ardisana, a escasos 15 kilómetros de Llanes. Para llegar desde el centro de Llanes, hay que tomar la carretera AS-115 en dirección a Posada de Llanes y, una vez allí, desviarse siguiendo las indicaciones hacia Ardisana. Tras unos minutos de recorrido por carreteras locales, perfectamente señalizadas, se llega a La Venta, donde existen zonas habilitadas para dejar el coche sin dificultad.
Quienes prefieran transporte público, deben tener en cuenta que no hay líneas de autobús directo hasta el valle. La opción más recomendable es llegar hasta Posada de Llanes en tren o autobús regional y, desde allí, continuar en taxi hasta La Venta.
El acceso es cómodo y rápido en vehículo privado, lo que permite planificar la excursión como una actividad de medio día o jornada completa. Además, el entorno rural del valle hace que el trayecto ya forme parte de la experiencia, atravesando carreteras rodeadas de bosques, prados y pequeñas aldeas asturianas que anticipan el encanto de la ruta.
🌄 Descripción detallada
La Ruta El Camín Encantáu es un itinerario circular de unos 9 kilómetros, con una duración aproximada de 3 a 4 horas y dificultad baja/media, que discurre por el Valle de Ardisana en Llanes. Este sendero es único en Asturias porque combina la belleza del paisaje rural y natural con la mitología asturiana, representada en esculturas de madera talladas a mano que sorprenden al caminante en distintos puntos del recorrido.
El camino parte de La Venta los Probes, donde ya se encuentran las primeras figuras: el Jugador de Bolos, símbolo de uno de los deportes más tradicionales de Asturias, y una reunión de Trasgos, los duendes traviesos de la tradición popular. Desde aquí el sendero se interna por caminos entre prados y bosques, bordeando el río San Miguel.
A medida que se asciende hacia Comezán aparecen nuevas esculturas como el Sumiciu, espíritu invisible que roba objetos; el temido Hombre del Saco, que recuerda viejas historias contadas a los niños; y el imponente Pataricu, gigante de un solo ojo. El itinerario continúa hacia La Malatería, donde destaca el Diañu Burlón, un personaje juguetón y travieso que encarna la picardía de la mitología asturiana.
En la zona de Ardisana surgen otras figuras emblemáticas: el Nuberu, amo de las tormentas y las lluvias; el Segador, que simboliza la dureza de las labores del campo; y el majestuoso Cuélebre, un dragón fantástico que custodia tesoros escondidos en cuevas y montañas.
Siguiendo el recorrido hacia Ricaliente, la Ruta El Camín Encantáu nos regala dos de las esculturas más evocadoras: la Lavandera, mujer misteriosa que aparece junto a los ríos al anochecer, y el Busgosu, ser mitad hombre y mitad animal que protege a los bosques y a quienes los respetan. Poco antes de finalizar, también sorprenden dos figuras muy ligadas a la vida rural: la Manona, representación de la fuerza de la naturaleza, y la Castañera, que homenajea a las mujeres que vendían castañas en los pueblos asturianos durante el otoño.
El regreso a La Venta se realiza por la carretera local LL-14, un tramo cómodo de unos 2 kilómetros que permite disfrutar de vistas panorámicas del Valle de Ardisana y de la Sierra del Cuera.
En total, la ruta ofrece una experiencia inmersiva que va más allá del senderismo: es un viaje mágico por las leyendas de Asturias, donde cada escultura de madera añade un toque de sorpresa y convierte el paseo en una aventura cultural y familiar.
🏞 Servicios y recomendaciones
- Se recomienda llevar agua suficiente y calzado adecuado, ya que algunos tramos de la Ruta El Camín Encantáu pueden estar embarrados en época de lluvias.
- Es aconsejable consultar el tiempo antes de salir, pues el terreno puede volverse resbaladizo.
- En el recorrido no hay bares ni restaurantes, por lo que es recomendable llevar algo de comida ligera.
- En Posada de Llanes o en el propio valle se pueden encontrar sidrerías y restaurantes donde probar la gastronomía asturiana tras la ruta.
📜 Historia y curiosidades
El Valle de Ardisana, donde se encuentra la Ruta El Camín Encantáu, es una de las zonas rurales mejor conservadas del concejo de Llanes. Durante siglos, sus aldeas vivieron principalmente de la ganadería, la agricultura y la emigración, y aún hoy mantienen intacta la arquitectura popular asturiana, con hórreos, paneras, lavaderos y casonas de piedra que hablan de un modo de vida ligado a la tierra.
La idea de crear la Ruta El Camín Encantáu nació a principios de los años 2000 como un proyecto de desarrollo cultural y turístico, con el objetivo de revitalizar el valle y dar a conocer su patrimonio. Fue entonces cuando se encargaron a artesanos locales las esculturas de madera que hoy decoran el itinerario, cada una representando un personaje de la mitología asturiana. Estas figuras no solo adornan el camino, sino que recuperan una tradición oral que se transmitía de generación en generación en las cocinas de los pueblos, al calor de la lumbre.
Entre las curiosidades más destacadas se encuentra el hecho de que algunos de estos personajes míticos eran utilizados antiguamente por los mayores para educar o asustar a los niños. El Hombre del Saco, por ejemplo, servía de advertencia para que los pequeños no se alejaran de casa, mientras que el Nuberu explicaba fenómenos naturales como tormentas o sequías en un tiempo en que la meteorología era un misterio.
El Busgosu, protector de los bosques, refleja la profunda relación de respeto que los asturianos tenían con la naturaleza, mientras que el Cuélebre simboliza la avaricia y los secretos escondidos en cuevas y montañas. La Xana, por su parte, representa la belleza de las fuentes y manantiales, lugares considerados mágicos en la cultura popular.
Otra curiosidad es que la Ruta El Camín Encantáu no solo atrae a senderistas, sino también a escultores y artesanos que han visto en ella un escaparate de la talla en madera, y en ocasiones las figuras han sido restauradas o renovadas para mantener vivo el encanto.
🛏 Dónde dormir cerca
Después de recorrer los senderos del Valle de Ardisana y dejarse envolver por la magia de la mitología asturiana, muchos visitantes optan por prolongar la experiencia con una estancia en la zona. Dormir cerca de la Ruta El Camín Encantáu no solo permite disfrutar de la tranquilidad del entorno rural, sino también despertar rodeado de montañas, praderas y aldeas tradicionales que parecen detenidas en el tiempo. Los hoteles y alojamientos rurales de este valle y sus alrededores ofrecen una combinación perfecta de comodidad, hospitalidad asturiana y cercanía a la naturaleza, lo que convierte la escapada en una experiencia completa.
- 🏌️ Hotel Aldama Golf: Ubicado en Quintana de Llanes, a pocos minutos en coche de la Ruta El Camín Encantáu, este hotel ocupa una elegante casona restaurada y destaca por su campo de golf de nueve hoyos. Sus habitaciones amplias y confortables, junto con su restaurante, cafetería y terraza exterior, ofrecen una estancia perfecta para quienes buscan combinar el senderismo con el descanso y actividades de ocio en un entorno privilegiado.
- 🌿 Hotel Rural La Montaña Mágica: Situado en pleno Valle de Ardisana, es un alojamiento con encanto rodeado de praderas y bosques. Sus habitaciones rústicas, los jardines exteriores y los espacios comunes con chimenea crean un ambiente acogedor y auténtico. El restaurante ofrece platos de la gastronomía asturiana elaborados con productos locales, lo que convierte cada estancia en una experiencia profundamente ligada al entorno.