Asturias destaca por su paisaje y paisanaje, su patrimonio, cultura, folclore y gastronomía. Como destino turístico es insaciable y tiene infinitas posibilidades. Es indudable que la región presume de una identidad propia capaz de enamorar a cualquiera y en cualquier época del año. En el mes de noviembre atrae por su calma, sus colores, sus fiestas y sabores. Dos productos de la tierra protagonizan las mesas y los paladares en la estación otoñal: la manzana y la castaña. Llanes, como uno de los concejos más tradicionales del Oriente asturiano, se convierte en el lugar idóneo para descubrir cómo estos dos ingredientes no solo alimentan, sino que unen a todo un pueblo.
Viajar a la costa llanisca en esta época es el momento perfecto para compartir en torno al fuego y a la barra de las sidrerías en Llanes, participando en dos de los rituales más sagrados de la tierrina: el amagüestu y el arte de escanciar y compartir un culín de sidra.
El Amagüestu. Una costumbre popular ancestral
Als we het over hebben “amagüestu” o “magüestu” nos referimos a una de las tradiciones más arraigadas de la vida comunitaria de Asturias. Esta celebración típica del otoño se vive en un ambiente festivo donde reinan la música, los bailes populares y juegos tradicionales, teniendo como hilo conductor el acto de tomar sidra dulce y comer castañas asadas. De hecho la palabra en sí que da nombre a este rito, se traduce del asturiano como “asar castañas”. El festejo se celebra habitualmente al aire libre, en las plazas de los pueblos o en los barrios de las principales villas o ciudades, organizado por las comunidades de vecinos o asociaciones, así como en los colegios de la región.

El Amagüestu tiene un origen prerrománico y hunde sus raíces en la cultura pagana celta, al igual que muchas otras tradiciones asturianas como la festividad de San Juan o el Samaín, al que está íntimamente vinculado. En aquellos tiempos, la recogida de la castaña marcaba el fin del ciclo agrícola estival y el inicio de una época de recogimiento, la cual se inauguraba con una hoguera que servía tanto para cocinar los alimentos como para ahuyentar a los malos espíritus. Durante siglos, este fruto fue el pilar fundamental de la alimentación en las zonas rurales del Oriente de Asturias; las familias lo necesitaban para subsistir los meses fríos del año. Por ello, reunir a la comunidad en torno al fuego para consumir las primeras castañas de la temporada era un rito social.

Lo que antaño empezó como un culto místico y una necesidad vital, hoy se muestra como una costumbre popular que sirve para conectar a gentes de todas las generaciones. En las parroquias y pueblos llaniscos como Puertas de Vidiago, Llamigo, Caldueño o el Valle de Purón dedican algún fin de semana entre octubre y diciembre para celebrar el amagüestu por todo lo alto, organizando excursiones y recolección en los castañedos, degustaciones, romerías populares, concursos culinarios y actividades infantiles.

El fruto sigue siendo tan importante para la comarca que en Arriondas, en el vecino concejo de Parres y a poco más de media hora de la villa de Llanes, cada mes de noviembre desde hace más de tres décadas se celebra el Certamen de la Castaña y Productos de la Huerta. Allí, decenas de productores regionales se dan cita para vender lo mejor de su cosecha anual en un evento que combina campeonatos de escanciadores, concursos de sidra casera, talleres, mercados artesanales y exhibiciones de animales autóctonos.
Hacia el final de cada Amagüestu, cuando las castañas empiezan a terminarse en sus cucuruchos de papel y el frescor de la tarde aprieta, la sidra dulce del duermu, jugo tierno y sin alcohol recién salido de la prensa, marca el cierre del festejo diurno. Sin embargo, el viaje de la manzana no termina aquí. Ese mismo jugo, tras reposar y fermentar en los llagares, madura hasta convertirse en el emblema de la región. Es entonces cuando la fiesta sale de las plazas y busca refugio en las sidrerías.

La cultura sidrera. Casi como una religión para los asturianos
La sidra, ya sea dulce, natural o espumosa, es la bebida por antonomasia de Asturias. Aquí, tomar sidrinas, que no “sidriñas” no solo forma parte del ritual de sentarse a la mesa: es cultura popular, folclore, tradición, e incluso religión. Es una de las señas de identidad más importantes de la tierrina, pero también un símbolo a niveles superiores, tanto es así que desde el 2024 forma parte del Immaterieel cultureel erfgoed van de mensheid door UNESCO.
Llanes es uno de esos lugares donde “presta” ir de sidrerías (o chigres), ya que cuenta con una amplia oferta de locales tradicionales y de gran calidad donde tomarte “unos culinos” es casi un ritual sagrado, un arte, pero también un espacio para disfrutar con la familia y amigos con buenas vistas y gran ambiente.
Aquí te contamos el manual con las reglas básicas sobre la cultura sidrera que todo aquel que visita Asturias por primera vez debe conocer, así como algunas de las mejores sidrerías en Llanes que te recomendamos para hacer una parada:
1. La sidra se escancia
La sidra natural asturiana se escancia para oxigenar la bebida y activar el gas carbónico que contiene. En las sidrerías tradicionales, los encargados de hacer este ritual son los camareros, quienes dominan una postura impecable: estiran el brazo que sostiene la botella por encima de la cabeza y bajan el brazo del vaso manteniéndolo cerca del cuerpo, todo sin mirar el recipiente para asegurar que el chorro salga recto y continuo.
Al arrojar el líquido desde esa altura, haciendo que el chorro golpee con fuerza contra el borde interior del vaso, se consigue despertar ese gas, liberar los aromas frutales y mejorar la textura, dejándola lista para su consumo. Hoy en día, muchos establecimientos combinan este servicio manual con la tecnología, ofreciendo en las mesas escanciadores eléctricos o botellas con tapones escanciadores de media altura, que permiten al propio cliente servirse cuando guste de forma limpia y sin salpicaduras.
De simpele versie: plaats het in de fles en schenk de beluchte cider erin zonder te morsen.
Bekijk de prijs op Amazon →Als Amazon-filiaal verdien ik inkomsten uit gekoppelde aankopen die voldoen aan de toepasselijke vereisten.
2. El culín de un trago y el pozo en el vaso
Como los efectos del escanciado duran solo unos pocos segundos, la sidra siempre se sirve en pequeñas cantidades, lo que conocemos como “culines” o “culetes”, que deben beberse inmediatamente y de un solo trago. Si se deja reposar o se sirve en mucha cantidad, el gas carbónico se evaporará rápidamente, volviéndose pesada en el paladar, se perdería el aroma y se calentaría. El culín perfecto son unos tres dedos.

Eso sí, nunca hay que apurar el vaso por completo: tradicionalmente, se deja un pozo de sidra que se tira al suelo por una razón higiénica: limpiar la zona del recipiente por donde se ha bebido. Y es que en los chigres asturianos siempre se compartía un único vaso entre todos los amigos del grupo, consolidando la costumbre que hoy en día sale de forma automática. Aunque actualmente es cada vez más común que cada persona tenga el suyo propio por motivos de salubridad, algo que se intensificó tras la pandemia, esta acción se ha mantenido como un pilar fundamental de la tradición y la cultura de la sidra.
3. Acompaña la sidra con comida
Existe un dicho asturiano muy sabio que recuerda que “beber sidra sin algo que comer ye un mal proceder”. En la tierrina se suele aconsejar “forrar” antes y durante la “folixa”, lo que significa tomar una base sólida de comida para evitar que la sidra “moñe” (es decir, que se te suba a la cabeza demasiado rápido). Esta bebida abre el apetito y está hecha para disfrutarse en la mesa, por lo que el maridaje ideal incluye raciones tradicionales perfectas para compartir, como unas croquetas de cabrales, patatas tres salsas, chorizo a la sidra, calamares, tortos con huevo y picadillo o un buen cachopo.
Sidrerías en Llanes: dónde tomar unas sidrinas
Tanto dentro como fuera de la capital llanisca contarás con excelentes restaurantes, chigres tradicionales o antiguos llagares donde compartir unos culinos mientras disfrutas de la mejor gastronomía local. Lo maravilloso de este concejo es que puedes combinar una ruta por las sidrerías en Llanes con vistas a un paisaje natural o joyas del casco histórico de la villa. Aquí te dejamos nuestras recomendaciones imprescindibles:
El Almacén (Llanes)
Ubicado en plena calle Posada Herrera, este rincón destaca por su ambiente acogedor y su fantástica terraza exterior. Es el lugar perfecto para pedir raciones marineras como los calamares, pastel de cabracho o tortos.
Su localización es inmejorable, ya que se encuentra justo al lado de la Torre Medieval y las murallas del oude stad. Aprovecha para tomar el culín tras visitar el San Pedro-promenade o admirar los famosos Geheugenkubussen in de haven.
El Bodegón (Llanes)
Un chigre de los de antes, estrecho con columnas de madera, paredes de piedra y serrín en el suelo. Situado estratégicamente en la concurrida plaza de La Magdalena. Es ideal para comer al centro tapas como chorizo a la sidra, bocartes, chipirones o fritos de pixín.
Estarás en el corazón de la villa, por lo que puede ser un buen lugar para iniciar una ruta nocturna por el casco antiguo o descansar tras visitar de Basiliek y las ermitas de la villa.
El Cabañón (Naves)
El auténtico templo del producto rural. Es un antiguo llagar renovado a pie del Camino del Norte donde elaboran su propia sidra casera. Dispone de un patio cubierto ideal para el mal tiempo y comedores rústicos de piedra y madera. Son famosos por sus espectaculares parrilladas de carne y su chuletón de buey a la brasa. Lo localizarás a 13 minutos de Llanes. Este local guárdatelo para más adelante, cierran por temporada invernal desde noviembre a marzo.
Het is in de punto de partida perfecto para visitar la Gulpiyuri-strand, una joya natural oculta entre prados que es conocida por ser una playa de mar pero sin salida directa al horizonte.
Casa Poli (Puertas de Vidiago)
Una parada obligatoria a unos 14 minutos en coche del centro de la villa. Se trata de un lugar entrañable ubicado en una casona asturiana de labranza que data de 1833 y cuenta con un patio tradicional precioso. En su carta sobresalen las patatas al cabrales, las croquetas de cecina, los pescados del Cantábrico y platos con quesos autóctonos de la zona como el cachopo con queso de Vidiago.
Muy cerca se encuentra el famoso Ídolo de Peña Tú, un importante monumento megalítico, y de spectaculaire Bufones de Arenillas, donde podrás ver el mar romper con fuerza entre las rocas si el oleaje acompaña.
La Chopera (Cardoso)
A 16 minutos de Llanes se encuentra este restaurante rústico rodeado de un entorno verde que es un regalo para los amantes del buen comer. Cuenta con una parrilla de leña excepcional donde preparan cortes de carne memorables. No dejes de pedir el chuletón, el chorizo criollo o el cachopo, también trabajan pescados frescos de la lonja llanisca.
Cardoso está muy cerca de la ensenada y la Strand van San Antolin, ideal para ver el atardecer o contemplar a los surfistas locales antes de retirarse a cenar y disfrutar de unos culines de sidra.
Sidrería Muros (Nueva)
Enclavada en el que está considerado como uno de los pueblos más bonitos del concejo, a 19 minutos de la capital. El local te recibe con una entrada espectacular en forma de un gran tonel de sidra. En su interior se respira tradición y son auténticos expertos en asador y parrilla, destacando sus jugosas carnes, pescados del día y un servicio de escanciado impecable.
Tras comer allí, el plan perfecto es acercarse a conocer la Cuevas del Mar strand, famosa por las formaciones rocosas moldeadas por el agua.
Este artículo incluye un enlace de afiliado: si compras a través de él, llanes.eu recibe una comisión que ayuda a mantener esta guía y no conlleva coste extra para ti.




























